La película «Killers of the Flower Moon» (Los asesinos de la luna de las flores) de Martin Scorsese, a pesar de su pretensión de fidelidad histórica, incurre en distorsiones narrativas que diluyen la representación de los crímenes contra el pueblo osage. El enfoque en personajes blancos no solo marginaliza las voces indígenas, sino que además romantiza intencionalmente una relación tóxica y abusiva, presentándola como un vínculo amoroso.[1]
Scorsese construye a Ernest (Leonardo DiCaprio) como un personaje «complejo» y «dividido» mientras envenena a su esposa Mollie (Lily Gladstone), insinuando que la violencia masculina puede justificarse por «razones emocionales». Este enfoque refuerza el peligroso estereotipo de la victimización indígena y la absolución de hombres blancos.[2] Incluso Christopher Cote, lingüista osage asesor del filme, confesó que la historia debía narrarse desde la perspectiva de Mollie, no de sus victimarios.[3]
Esta manipulación plantea una pregunta inevitable: ¿una película que denuncia el colonialismo puede, al mismo tiempo, reproducir sus mecanismos de dominación cultural?
Fuentes:
- https://susanarinderle.medium.com/killers-of-the-flower-moon-normalizes-patriarchy-romanticizes-abuse-03c3416b95e9
- https://nativenewsonline.net/opinion/killers-of-the-flower-moon-tells-one-more-epic-tragedy-against-native-americans
- https://nofilmschool.com/killers-of-the-flower-moon-ending-explained