La película Joker, dirigida por Todd Phillips y con una destacada actuación de Joaquín Phoenix, explora el colapso psicológico de Arthur Fleck dentro de una sociedad decadente. El sitio web Roger Ebert, en su crítica, resalta la «ambigüedad calculada» del filme: «¿Es el Joker un producto trágico de un sistema fallido o una apología peligrosa de la violencia?». Esta deliberada falta de conclusión, señala el crítico, funciona tanto como virtud narrativa como limitación conceptual.
Por otro lado, Variety considera problemática esta ambigüedad. El medio argumenta que la película, al romantizar actos violentos (ejemplificado en la icónica escena del baile post-homicidio), borra los límites entre la crítica social y la glorificación del crimen. Según Variety, «Joaquin Phoenix, mediante su interpretación magistral, obliga al espectador a empatizar con el Joker, pero esa empatía a veces parece peligrosa».
Ambas críticas coinciden en que Joker es una película polémica, tanto por su pesimismo antropológico como por su potencial interpretación del sufrimiento como catalizador de la agresión.