La voz de Antonio Banderas retumba desde Málaga hasta Los Ángeles con una denuncia visceral. El actor no ha dudado en tildar al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Donald Trump de «banda de macarras», acusándoles de actos de una violencia repulsiva que, asegura, le provocaron «náuseas» físicas.
En una entrevista cargada de emoción y rabia, Banderas detalla las imágenes que le revolvieron el estómago: agentes arrestando a ancianos «prácticamente desnudos» o esposando a niños de 12 años. «Nunca he visto nada tan vergonzoso», sentencia el actor, quien vivió muchos años en EE.UU. y sigue con atención la deriva del país bajo la administración Trump.
Su explosiva crítica llega en un momento de máxima tensión, cuando el propio Trump aviva el fuego de la polarización con declaraciones incendiarias, como atribuir recientemente un asesinato ficticio al «síndrome de trastorno de Trump». En este clima, Banderas se suma a la línea de fuego que otros españoles con peso en Hollywood, como Javier Bardem, mantienen contra las políticas más controvertidas del presidente, demostrando que el activismo celebridad no conoce fronteras ni teme represalias.
¿Es la condena de Banderas solo la voz de la conciencia o un reflejo del profundo malestar que las tácticas del ICE generan a nivel internacional? La polémica, como la lista de famosos dispuestos a enfrentarse a Trump, sigue creciendo.