El siguiente análisis, realizado bajo el marco del programa “Con Otros Ojos”, se centra en la película animada Wish (2023), producida con motivo del centenario de The Walt Disney Company. A pesar de no haber logrado un desempeño comercial notable en taquilla, la obra presenta elementos narrativos y simbólicos destacables que merecen un estudio detallado dentro de la tradición cinematográfica del estudio.
Wish (2023): una fantasía falsa, magia tóxica y la divinidad como cárcel de sueños
Análisis de la película
Los sueños como núcleo identitario
El eje temático de esta obra gira en torno al concepto de “los sueños”, lo que invita a reflexionar sobre ¿por qué estas producciones los presentan como elementos cruciales y vitales, especialmente cuando su audiencia principal son niños y adolescentes? A lo largo de varias escenas —desde el ingreso de Asha al castillo de Magnífico hasta la liberación final del reino— se enfatiza que los sueños lo son todo. Disney los plantea, de hecho, como el núcleo de la identidad humana, sugiriendo que sin ellos las personas se vuelven vacías y carentes de propósito. Esta idealización puede resultar problemática, en particular para el público más joven, al transmitir la idea de que una vida sin sueños cumplidos carece de valor, lo que puede derivar en frustración o resentimiento ante los obstáculos.
Este patrón se ha repetido en obras como Aladdin, Cenicienta, Frozen, Pinocho o La Princesa y el Sapo, donde los sueños y la fantasía se presentan como el fin último de la existencia. Durante décadas, expertos en cultura, medios y psicología han criticado la forma en que Disney simplifica y edulcora historias clásicas, eliminando matices oscuros o complejos para crear narrativas más comerciales y accesibles. Por ejemplo, el cuento original de La Sirenita, del escritor danés Hans Christian Andersen, exploraba temas de sacrificio y redención, mientras que la adaptación disneyana redujo su mensaje a una premisa simplista: “el amor lo soluciona todo”. Estas adaptaciones no solo transforman las historias originales, sino que construyen un universo escapista que a menudo elude la complejidad de la experiencia humana.
Psicólogas como Susan Darker-Smith han advertido que las niñas que se identifican fuertemente con personajes como Cenicienta o Bella (de La Bella y la Bestia) pueden tender a normalizar dinámicas relacionales poco saludables en la edad adulta. Según esta perspectiva, Disney fomenta ideales poco realistas —como que “el amor todo lo puede”—, lo que podría distorsionar la comprensión de lo que constituye una relación equilibrada. En lugar de preparar a los niños para enfrentar los desafíos vitales, la compañía promovería una visión idealizada que, además de maximizar su rentabilidad, contribuiría a moldear una sociedad que prioriza la fantasía sobre la realidad. Es posible que esto facilite, indirectamente, la influencia de ciertos grupos de poder sobre una población culturalmente condicionada por estas narrativas.
El retorno de la varita mágica: ¿soluciones fantásticas para problemas reales?
La película Wish reintroduce un recurso narrativo clásico: la magia y la varita mágica, en una línea similar a la popularizada por Harry Potter. Aunque atractivo, este elemento puede resultar problemático para el público infantil, inmerso en un mundo de sueños y fantasías. En los últimos años, el cine hollywoodense ha apostado por producciones de fantasía que promueven la idea de que “la magia puede resolver los problemas humanos”, una tendencia marcada por franquicias como Harry Potter y, más recientemente, Wish. No obstante, cabe preguntarse: ¿cuánta magia existe en la vida cotidiana del ciudadano común? La respuesta parece obvia: ninguna. Entonces, ¿por qué estas historias insisten en promover la idea de que los poderes sobrenaturales solucionan todo sin esfuerzo? Desde una perspectiva más profunda, es evidente que los seres humanos tenemos una fascinación innata por lo trascendente —ya sea Dios, el alma o lo divino—, pero estas películas parecen canalizar esa necesidad hacia fantasías que reemplazan lo espiritual con soluciones mágicas aplicadas a lo cotidiano.
Al final de Wish, se observa cómo la Estrella entrega a Asha una varita mágica para que se convierta en una “hada madrina” de su comunidad. Las hadas madrinas son arquetipos clásicos de los cuentos de hadas, dotadas de poderes sobrenaturales y actuando como guías o protectoras de los protagonistas, de manera similar al hada en Cenicienta. En este caso, Asha asume ese rol en su sociedad, donde el poder político recae en la reina, pero la mayor capacidad mágica reside en una joven cuya misión es ayudar a las personas a cumplir sus deseos mediante la magia. Esto plantea una pregunta crítica: ¿es realmente posible que las personas comunes alcancen tales poderes en su vida diaria, o se fomenta así una expectativa ilusoria sobre la capacidad de transformar la realidad sin mediación alguna?
Un mensaje controversial: ya no lo necesitamos a Dios
Como se ha mencionado, Wish 2023 se centra en los deseos, mostrando a personajes de diversos orígenes que presentan sus anhelos al rey, quien decide cuáles conceder y cuáles no. Desde una perspectiva crítica, algunos analistas —en especial de tradición cristiana— sostienen que esta narrativa es problemática, ya que el rey simbolizaría una divinidad egoísta que retiene los deseos humanos para mantener su poder. No obstabte, la lectura va más allá: Disney parecería idealizar los sueños al punto de celebrar la rebelión contra cualquier obstáculo que impida alcanzarlos, ya sea una figura divina, parental o las circunstancias mismas de la vida. De hecho, la trama, que evoca el mito de Prometeo, promueve la idea de que los seres humanos no necesitan de una deidad para lograr sus metas, sino que deben confiar únicamente en sí mismos.
Aunque el esfuerzo humano es valioso, la película lleva este mensaje a un extremo al afirmar que “la estrella somos nosotros”, sugiriendo que no es necesaria ninguna ayuda externa ni intervención sobrenatural. Críticos religiosos destacan que este enfoque ignora la noción de gracia divina y la posibilidad de que aspectos de la vida escapen al control humano. En Wish, el poder supremo es la magia, polarizada entre magia blanca (asociada al bien y el amor) y magia negra (vinculada al mal y la ambición). Resulta particularmente polémico que la magia humana se represente como luz blanca, mientras que lo divino —encarnado en Magnífico— se asocie con la oscuridad. El villano utiliza magia negra para mantener su dominio, pero el pueblo lo derrota mediante la determinación y la autoconfianza, reflejando un humanismo radical que excluye la necesidad de lo divino. Si Magnífico es interpretado como una alegoría de Dios, la película transmitiría un mensaje potencialmente peligroso: que ya no lo necesitamos. Esta perspectiva contrasta abiertamente con enseñanzas religiosas que enfatizan la dependencia humana de la guía y el poder divino para enfrentar los desafíos existenciales.
Surge entonces una pregunta inevitable: ¿qué busca Disney al promover estos conceptos entre su audiencia más joven?
Reflexiones finales
Para concluir este análisis, se plantean las siguientes interrogantes: ¿Es apropiado que los niños se sumerjan en el mundo colorido y altamente fantasioso de Disney? ¿Por qué la imaginación infantil debe estar tan ligada a la magia y los sueños idealizados? Y, en un plano más amplio: ¿Las animaciones de Disney trascienden el mero entretenimiento para transmitir mensajes filosóficos o ideológicos profundos, o se está sobredimensionando su impacto cultural?
