En el presente análisis de «Con Otros Ojos», se examina la más reciente entrega de la saga distópica, Los Juegos del Hambre: Balada de pájaros cantores y serpientes (2023). Esta precuela, perteneciente al género de acción y aventura, retrocede en el tiempo para explorar los orígenes del icónico villano, Coriolanus Snow, y los fundamentos del sistema opresivo de Panem.
La película, basada en la novela homónima de Suzanne Collins, ha sido objeto de debate no solo por su contenido cuestionable —el cual incluye insensibilidad, lenguaje ofensivo, violencia explícita, temas anti-familiares, inmoralidad y elementos considerados oscuros, rasgos que le valieron a la saga literaria su inclusión en listas de censura de la Asociación de Bibliotecas de EE.UU.—, sino también por el discurso ideológico que articula en torno al poder, la supervivencia y la naturaleza humana.
Juegos del Hambre 2023: ¡¡Todos Deben Morir para que el Capitolio Viva!!
Análisis de la película
La construcción del antihéroe: La maldad como destino necesario
El núcleo filosófico de la Hunger Games 2023, y de la saga en general, parece resumirse en una premisa cínica: “los seres humanos son, por naturaleza, entidades salvajes guiadas por el instinto de supervivencia, que requieren ser controladas por una clase poderosa mediante la fuerza”. Para validar esta idea, la narrativa recurre a la figura del antihéroe trágico, ya que permite a la audiencia comprender que los poderosos gobernantes deben hacer lo necesario para dominar a los salvajes y garantizar la estabilidad.
Según escribió el guionista Christopher Vogler en su libro El viaje, «El antihéroe no es lo opuesto al héroe, sino un tipo de héroe en sí mismo. Puede ser visto como malvado o rebelde, pero el público logra identificarse con él». Un personaje como Snow es un héroe trágico.
En la película, Snow sigue el arco clásico del antihéroe: primero busca el éxito, gana la confianza de Lucy, mata a un tributo para salvar a un amigo, hace trampas para ganar los Juegos y es exiliado (su primera caída). Luego, como pacificador, traiciona a su amigo Sejanus Plinth para servir al Capitolio, lo que le cuesta la vida a este, mientras que Snow obtiene un ascenso. Después, vuelve a matar y persigue a Lucy Gray, iniciando su descenso. Al final, mata al decano Highbottom, consumando así su caída. Una caída trágica para un héroe trágico.
Así, se observa cómo la película lleva al espectador a concluir que este antihéroe, siendo un huérfano pobre, no tuvo más remedio que recurrir a la maldad para alcanzar su objetivo.
Esta narrativa corre el riesgo de naturalizar la transgresión ética, presentándola como un precio necesario e inevitable para el éxito en un mundo despiadado.
¡La «lucha por la existencia» justifica todo!
En 2020, se publicó en Medium un artículo titulado «La trilogía de Los Juegos del Hambre fue una advertencia política perdida». Su autor destacó que «la saga, más allá del entretenimiento, tiene un profundo mensaje político y educativo». En la historia de 2023, Panem está compuesto por 13 distritos y el Capitolio en América del Norte. El Capitolio, como centro de poder, administra y controla la seguridad de los demás distritos, cuya función es producir recursos para uso exclusivo del Capitolio. Este se presenta como un gobierno totalitario y opresivo, que acapara todos los beneficios para sí mismo mientras los distritos viven en pobreza extrema. Incluso, dentro del Capitolio, existe una clase de élite, conocida como la superclase, que actúa como los verdaderos gobernantes de Panem. Snow, aunque parte de esta élite, en varias escenas insiste en que se considera digno de pertenecer a la clase privilegiada.
En Los Juegos del Hambre, la división entre la clase alta y la baja es tan marcada que los habitantes de los distritos son percibidos como salvajes por la élite. Aunque la superclase aparenta ser civilizada, cuando Snow mata a un tributo, la Dra. Gaul le explica que fue un acto de supervivencia, inherente a la naturaleza humana. Lo que transforma a Snow de un personaje idealista a un dictador despiadado es precisamente este objetivo: sobrevivir y ascender a la clase alta, incluso a costa de matar.
La trama, además, sugiere que quienes no siguen esta lógica, como Sejanus o Lucy Gray, están condenados a ser eliminados. Esta narrativa justifica claramente las controvertidas ideas de la «lucha por la existencia» y la «supervivencia del más apto». En un póster de la película se lee: «Todos tienen sed de algo». Algunos, como los tributos, luchan y matan por sobrevivir, mientras que otros, como Snow, lo hacen por poder y riqueza.
Aquí surge una pregunta clave: ¿Qué intentan realmente las producciones de Hollywood al promover un patrón basado en la teoría de la lucha por la existencia en el mundo?
Hunger Games es una manifestación del poder del Capitolio
El poder es uno de los ejes centrales de la historia, reflejado en momentos clave, como cuando Snow confiesa tras matar a un tributo: «Me sentí poderoso». Para la clase baja, el poder surge del hambre y la pobreza, impulsándolos a luchar por sobrevivir. Para el Capitolio, sin embargo, el poder significa violencia y control.
La idea central del control es que siempre hay alguien observando, similar al Gran Hermano en la novela 1984 de George Orwell. Pero, ¿cómo mantiene el Capitolio este poder? La respuesta es clara: a través de la propaganda.
En esta película, los Juegos del Hambre son una herramienta del Capitolio para mantener el control sobre los distritos. Cada año, obligan a un chico y una chica de cada distrito a participar en un brutal espectáculo donde deben luchar a muerte hasta que solo queda un ganador. Este evento se transmite en vivo, acompañado de una intensa propaganda televisiva, con dos objetivos principales: primero, dividir a los distritos al obligarlos a presenciar cómo sus propios jóvenes se matan entre sí, generando odio y desunión; y segundo, humillar y someter a la población baja, reforzando la idea de que el poder del Capitolio es absoluto e incuestionable. De esta manera, el Capitolio asegura su dominio sobre todos.
La cinta además promueve la idea de que siempre debe existir una clase poderosa para controlar a las clases más desfavorecidas. Esta clase, por naturaleza, ejerce cierto grado de dictadura, ya que el poder tiende a corromper. Su existencia se justifica como necesaria para evitar el caos, la guerra, la pobreza y la miseria que surgirían sin un gobierno. Sin embargo, también introduce una idea más peligrosa: un gobierno dictatorial es preferible a la anarquía y el desorden, normalizando así la injusticia como solución al desorden social.
Reflexions Finales
La precuela de Los Juegos del Hambre trasciende su función de entretenimiento para ofrecer un sombrío comentario político. Su análisis conduce a interrogantes incómodas pero urgentes: ¿qué gobiernos del mundo real emplean mecanismos de propaganda y espectáculo mediático análogos a los del Capitolio para mantener el control y la división social? Más críticamente, ¿podría la narrativa de la película Hunger Games 2023, al presentar la crueldad como inevitable y el autoritarismo como un mal necesario, estar fomentando una aceptación pasiva del statu quo opresivo? Al retratar a las masas como inherentemente caóticas y en necesidad de un control férreo, la obra corre el riesgo de deslegitimar la lucha por la justicia y normalizar la idea de que cualquier sistema, por injusto que sea, es preferible al desorden de intentar cambiarlo.
